viernes, 13 de diciembre de 2013

Autodominio

Autodominio se define como el formar un carácter capaz de dominar la comodidad y los impulsos propios de su forma de ser para hacer la vida más amable a los demás.

Es el valor que nos ayuda a controlar los impulsos de nuestro carácter y la tendencia a la comodidad mediante la voluntad. Nos estimula a afrontar con serenidad los contratiempos y a tener paciencia y comprensión en las relaciones personales.
El autodominio debe comprenderse como una actitud que nos impulsa a cambiar positivamente nuestra personalidad. Cuando no existe esa fuerza interior, se realizan acciones poco adecuadas, generalmente como resultado de un estado de ánimo; la armonía que debe existir en toda convivencia se rompe; quedamos expuestos a caer en excesos de toda índole y entramos en un estado de comodidad que nos impide concretar propósitos. Cada día que buscamos ejercer ese señorío sobre nosotros mismos, automáticamente nuestro carácter comienza a madurar por la serenidad y paciencia que imprime este valor, la voluntad nos libera del desánimo, controlamos nuestros gustos y vivimos mejor la sobriedad, en pocas palabras, entramos en un proceso de superación constante. Algunas
personas han opinado que la fuente para lograr el autodominio proviene de la aplicación de algunas técnicas para relajarse, y aunque efectivamente pueden ayudar, no debemos perder de vista que los valores se forman a través del ejercicio diario, con el esfuerzo por descubrir en nuestra personalidad aquellos rasgos poco favorables.
                                                         
Las costumbres y hábitos determinan en mucho la falta de autodominio.
Debemos comenzar por analizar cuales de ellas nos condicionan e impiden vivir este valor.

El autodominio nos ayuda a reconocer los distintos aspectos de nuestra personalidad y nuestra forma de reaccionar ante determinadas circunstancias. Debemos cambiar nuestras disposiciones en sentido positivo: "en lugar de molestarme por la lentitud de "x" empleado -cuyo ritmo de trabajo es así-, ahora no sólo evitaré el disgusto y llamada de atención, procuraré darle un buen consejo que le ayude a mejorar". Lo mismo aplica para los hijos, el cónyuge y hasta con algunos amigos. Este cambio no es sencillo, requiere atención y esfuerzo para anticipar nuestras reacciones, lo cual significa remar contracorriente para corregir este mal hábito.

El autodominio es aquella capacidad humana que ayudará a controlar los impulsos productos de nuestro carácter; el autodominio nos ayudará a afrontar con calma y serenidad los problemas y los contratiempos normales de la vida, es decir, nos anima a cultivar la paciencia y a desarrollar mucha comprensión en las relaciones interpersonales establecidas y por establecer.
 
Sugerencias para tener un buen autodominio:
1. Aprender a escuchar. De no ser así, es una gran muestra de la falta de autodominio.
2. No intentar distinguirse entre la gente de manera inadecuada, ya sea por; comer abundantemente, decir disparates, vestir de forma extravagante, mostrar un mal comportamiento y malos modales.
3. Evitar deseos de enterarse de cosas que no incumben en tu vida, pues ya podría hacer comentarios imprudentes, dar consejos que no fueron solicitados o entre otras cosas de opiniones que no respectan a un tema tuyo.
4. Dedicar unos minutos cada día para reflexionar, así podría hacer una pequeña lista sobre las situaciones que normalmente disgustan en tu vida, provocan pereza, caer en excesos o aquellas en las que evades las responsabilidades.

5. Como un consejo, de la lista mental que prepare, puede seleccionar dos de ellas, reflexionar sobre la actitud correcta que se debe adoptar para el caso y llevarla en práctica; Tiempo después seleccionar otras dos o tres, y así sucesivamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario